Atelier

Atelier

Esta semana os cuento, que empiezan una serie de colaboraciones en cuentas e historias, muy interesantes y enriquecedoras, al menos para mí; la primera de ellas es de Francisco Agenjo. Tengo que deciros que es difícil que mi marido y yo colaboremos, porque tenemos gustos muy distintos, aunque su apoyo a mis proyectos es siempre incondicional :-), pero en esta ocasión, hemos coincidido, y ha sido en ver los 13 capítulos de esta serie-dorama japonesa, sin doblaje y con subtítulos (¡ahí queda eso!).

La verdad es que ha sido una experiencia fantástica, y no pensé que me iba a emocionar viéndola, pues su manera de tratar el trabajo artesano, el cariño y cuidado por las clientas, el mundo de la creación, tratado con mucho mimo … en fin, que ha sido toda una lección de marketing, de buen marketing y de saber hacer, sin entrar en si está bien hecho con dorama, pues sinceramente, es el primero que veo. 

Yo he buscado algunas imágenes de la serie, y Francisco ha puesto la historia, espero que os inspire, os llegue y que si podéis verla, lo hagáis, os la recomiendo!! Os dejo ya, con el artículo 🙂

Atelier, la serie exclusiva de Netflix y Fuji ha resultado toda una agradable sorpresa que brilla en el actual panorama televisivo.
Este dorama (serie de acción real) japonés, nos sorprende desde la primera imagen, pues presenta la vida y costumbres del Japón actual de una forma magistral, y que dista mucho de la imagen estereotipada que en Europa y Estados Unidos tenemos de ellos. Sí, es cierto que muchas de las cosas que vemos como algo exótico se confirman, su pasión por la tecnología, sus costumbres y educación, pero no es eso lo que sorprende de Atelier, sino la forma en la que se integra todo en una serie de increíble calidad y frescura, pero que no cae en los tópicos occidentales.

Atelier narra las vivencias de Mayu (Mayuko), una joven licenciada apasionada desde la infancia por los tejidos (por tradición familiar, incluso su nombre es una derivación de “capullo de seda”), que a su salida de la Universidad se incorpora con pasión al mundo laboral. Mayu encuentra trabajo en una tienda y taller (atelier) de lencería, Emotion, que realiza prendas exclusivas a medida.

Durante los trece capítulos de la serie (por favor, por favor, que haya una segunda temporada) asistimos al choque que sufre Mayu, una joven práctica y eficiente, al encontrarse inmersa en el mundo de la moda y el lujo. La filosofía de calidad, originalidad, trabajo duro y personalización que sigue Emotion, impulsadas por la filosofía de la dueña del taller, Mayumi, (abreviado también como Mayu), y que es la mayor seña de identidad del taller, irán impregnando a nuestra joven protagonista, quien deberá encontrar un equilibrio entre su naturaleza práctica y la filosofía detallista de la tienda.

Y hasta aquí el resumen del guión, que si bien es excepcional y te atrapa al segundo a pesar de las diferencias culturales que te mostrarán un mundo extraño a ojos occidentales, no es lo más importante de Atelier. Pues a los pocos minutos de la serie comprendemos que este guión quedará en un segundo plano frente al verdadero protagonista de Atelier. La intrahistoria que quiere contar.

De forma paralela a las vivencias de Mayu y del resto de trabajadores de la tienda, Atelier narra una historia mucho mayor. Permitidme que de momento no le dé nombre a esta historia, dejémoslo para el final, dejadme describiros primero mi impresión sobre la serie, y sobre lo que nos mostrarán sus creadores.

En ella veremos elementos de la vida en Japón, sus relaciones personales y profesionales, que a muchos os chocarán, sus costumbres, su pasión por el trabajo y el perfeccionismo, que lo impregnan todo, hasta la tarea más nimia (Mayu se entrega con pasión y devoción a la tarea de limpiar el polvo del taller). Y lo veremos, creo que es la primera vez que lo hago, de una forma natural. Estas tradiciones no son el centro de la historia, como tendemos a hacer quienes tratamos de observar Japón desde fuera, sino que son integradas a la perfección en la trama, la cual, como no podía ser de otra forma en un mundo tan complicado, jerarquizado y estructurado como el japonés, adquiere varios niveles.

La historia de Mayu se superpone con la lucha del taller por crecer frente a la competencia de grandes almacenes y tiburones empresariales, en contra del menosprecio con el que el mundo de la Moda trata en Japón a la lencería, la abnegada dedicación de los trabajadores a su empresa y a sus superiores, la “lucha” entre las generaciones más jóvenes de trabajadores frente a la anterior y más experimentada estirpe de empleados y empresarios que hicieron al Japón una potencia mundial, su amor obsesivo por su trabajo, etc.

Al mismo tiempo, estas dos dimensiones, la personal y la empresarial, se complementan con un entorno adorable que rodea su vida, creando una tercera dimensión que no tarda en tomar un papel fundamental en la misma historia (la anciana geisha, la cafetería donde acuden tras el trabajo, y donde aguarda el siempre presente Sr. Miki). Toda esta vida aparentemente ajena al taller se va incorporando a la trama, obviamente, desvelando secretos que le darán un giro nuevo y sorprendente, pero sin llegar a afectar a la esencia de la serie.

El cuarto nivel de la trama, y para mí el más importante, por encima de Mayu y los compañeros de la tienda, de la historia de Atelier y sus competidores, y de los personajes secundarios que terminan por no serlo tanto, es la propia historia de la Belleza y la Moda. Aterlier es todo un tratado de filosofía sobre la belleza, sobre la elegancia, sobre todo lo que es hermoso en el mundo. Más allá de la delicada lencería, la belleza que transpira la serie está presente en cada rincón de la escenografía, en cada guiño del guión y en cada acción de los personajes.

Una cuidada fotografía, con una luz sobrenatural en ocasiones, enmarca cada cuidado detalle que se nos muestra. Los personajes persiguen la perfección en su más nimio acto, desde servir el té hasta ordenar el almacén, y lo no hacen de forma compulsiva como se espera en una sociedad tan estricta, sino siguiendo los criterios de elegancia que son la inspiración de la firma Emotion.

Esa persecución obsesiva de la belleza se ve tanto dentro de la trama (el taller, la tienda y los productos de Emotion son sólo un pequeño ejemplo), como desde el punto de vista de los propios creadores de la serie (hasta el más pequeño apartamento, la más ruinosa tienda abandonada son una excusa para mostrarnos belleza en estado puro).

Porque, amigos y amigas, el gran objetivo de Atelier, el verdadero protagonista, no es otro que el mismo que da sentido a Emotion: la Belleza que nuestras vidas transpiran en cada rincón y en cada momento. Darnos una lección sobre la elegancia oculta de la lencería, y al mismo tiempo enseñarnos cómo disfrutar de esa belleza y cómo encontrar la hermosura en todos los niveles de la vida. Atelier nos narra la Historia de las Historias, el drama más hermoso del mundo, la lucha de cada persona por encontrar un sentido hermoso a su vida, ya sea atendiendo con detalle a una clienta, diseñando una nueva marca de lencería, organizando un desfile, cosiendo ribetes dorados en una delicada seda, disfrutando de unos tradicionales pasteles con té a la luz de la luna o eligiendo unos zapatos.

No importa lo que hagas, parece decir la serie, pero si no lo haces con belleza y amor, quizás lo que haces no merece tanto la pena. Y no se trata sólo de hacer cosas bonitas, de vender productos caros, de diseñar algo novedoso y hermoso, sino de darle un sentido a todo. Incluido a nuestras vidas y a las de quienes nos rodean.

Porque a fin de cuentas, quizás ése sea el sentido de la vida ¿no? el respirar, crear, disfrutar, desprender y rodearnos de belleza, mientras tomamos consciencia de quienes somos, y dejamos una pequeña y hermosa marca en el Universo.

Si es así, Atelier cumple perfectamente los criterios para formar parte de nuestras vidas.

Créditos: podréis ver la fuente de las imágenes, haciendo click en ellas.

Carmen G.
holacuentasehistorias@yahoo.es
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